Cargando...

La paciencia tiene premio. Muslo de pato confitado sin atajos, cocinado lentamente en su propia grasa hasta que la piel queda crocante y la carne se desprende sola del hueso. Lo servimos con un acompañamiento rústico de champiñones, papas y cebolla caramelizada. Alta cocina en tu mesa, punto.