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Qué es: nuestra esencia aromática de chocolate, un concentrado de fragancia de uso cosmético. Es un acorde molecular sintético, no un aceite esencial: el cacao no se destila como una planta. ¿Por eso es menos? No. En la planta el aroma carga alérgenos, parte de su defensa química; en el acorde de laboratorio esos quedan afuera, bajo IFRA, el estándar europeo. Viene puro y sin diluir, así que rinde muchísimo. Este es el chocolate de verdad, intenso y directo. A qué huele: a tableta de chocolate recién abierta. Cacao profundo, tostado y cálido, con un dulzor envolvente que no empalaga. Nada de mousse aireado ni toques cítricos: acá manda el chocolate puro y goloso. En la teoría de los aromas, el cacao es indulgencia pura: se asocia con placer y confort, ese permiso de darse un gusto. Conecta con el antojo y la pausa rica del día. Para qué sirve: perfuma jabones, cremas, champús, geles, bombas y sales de baño. También home spray, difusor, mikado y auto. ¿Para velas? Mira las Esencias para Velas. Ojo en jabonería: al ser un aroma marrón puede oscurecer levemente las bases claras. En blancos o pasteles, parte con poca dosis. Dosificación: en sólidos (jabón, bombas), un 1% a 1,5%. En líquidos (cremas, geles), un 10% a 15%. Es potente: parte bajo. Modo de uso: incorpórala al final, con la base del jabón o la bomba tibia. Para spray o mikado, dilúyela antes en alcohol. Pro tip: combínala: con vainilla da un bombón cremoso; con menta, un after eight; con café, un moca. Precauciones: No ingerir; no es saborizante. Uso externo y diluida; no la apliques pura y haz una prueba de parche. Mantén el frasco bien cerrado, fuera del alcance de los niños, lejos de la luz, en lugar fresco y seco.
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